Guía · Control de inventario

Qué es el kardex de inventario y cómo funciona hoy

Qué es el kardex de inventario, cómo se llevaba a mano en una tarjeta por producto y qué parte de ese trabajo deja resuelta hoy el registro de cada venta.

Dos personas recorren un pasillo de almacén con una tablilla para revisar existencias

Un kardex de inventario es el registro, producto por producto, de todo lo que entra y todo lo que sale de un negocio: cada compra que llega, cada venta que se cobra, y el saldo que queda después de cada movimiento. Antes se llevaba a mano, en una tarjeta por artículo; hoy, en un negocio con un sistema de punto de venta, las entradas y salidas las deja anotadas cada venta al cobrarse y cada carga de mercancía, sin que nadie tenga que anotarlas aparte.

Se llega a esta palabra por un contador, un curso o la ficha técnica de otro sistema, y la duda que queda es si hace falta empezar una tarjeta aparte de lo que ya se usa para cobrar. La respuesta corta es que no: si el negocio ya registra sus ventas y sus entradas de mercancía en un solo lugar, el kardex ya está resuelto, aunque nadie lo llame así todos los días. Lo que sigue explica qué anotaba exactamente esa tarjeta, qué la reemplaza hoy y dónde termina esta guía, porque «kardex» también nombra cosas que no tienen nada que ver con el mostrador de un negocio.

Qué anota, exactamente, un kardex de inventario

Un kardex de inventario anota, para cada producto por separado, tres datos: cuánto entró, cuánto salió y cuánto queda después de cada movimiento. No es un número único del negocio entero, sino una ficha por artículo: la de las bebidas no se mezcla con la de las conservas, y cada una lleva su propia fecha, su propia cantidad y su propio saldo.

Esa separación por producto es lo que distingue al kardex de un inventario general: un inventario dice cuánto hay hoy; un kardex muestra cómo se llegó a tener eso, movimiento por movimiento. Sirve, sobre todo, para explicar un faltante o un sobrante sin adivinar: si el saldo de un producto no coincide con lo que hay en el estante, el propio registro muestra en qué momento pudo perderse ese dato.

Cómo se llevaba antes: una tarjeta por producto

Antes de que existiera un sistema que registrara la venta al momento de cobrar, el kardex se llevaba en una tarjeta impresa por producto, guardada en un fichero, donde alguien anotaba a mano cada entrada y cada salida apenas ocurría.

El método funcionaba, pero dependía por completo de que esa persona escribiera cada movimiento en el momento correcto: una venta cobrada y no anotada en la tarjeta, o una entrada de mercancía cargada varios días después de haber llegado, dejaban el papel desactualizado sin que nadie lo notara hasta el día del conteo. Cuantos más productos tenía el negocio, más tarjetas había que mantener al día, y llenarlas ocupaba más tiempo del que quedaba disponible para hacerlo.

Qué hace hoy, en su lugar, el registro automático

Hoy, en un negocio con un sistema de punto de venta, las dos anotaciones que llenaban la tarjeta las deja hechas el registro: al cobrar, el sistema resta del inventario las unidades que salieron; al cargar una entrada de mercancía, las suma, y las existencias quedan al día. Kadex no tiene hoy una pantalla de kardex por producto: el stock se mueve con cada venta, compra, transferencia y ajuste —y los ajustes quedan con el stock antes y después—, y el detalle de existencias se exporta. El kardex deja de ser una tarjeta que alguien llena aparte y pasa a ser el resultado de vender y de recibir mercancía como ya se hace todos los días.

Esto es, en el fondo, la otra cara de lo que ya explica el control de inventario para tu negocio: un inventario que se mantiene al día porque nace del mismo gesto de cobrar, sin que nadie tenga que sentarse a actualizar una ficha por producto al final del turno. La diferencia entre el kardex clásico y el inventario que se actualiza solo es de forma, no de idea: los dos responden la misma pregunta —cuánto entró, cuánto salió y cuánto queda—, solo que uno se contesta a mano y el otro se contesta con cada cobro.

Qué no cubre esta guía

Llevar el kardex de un producto —saber cuánto entró, cuánto salió y cuánto queda— es una cosa; ponerle un costo a ese saldo cuando el precio de compra cambió con el tiempo es otra, y es trabajo de contabilidad, no de mostrador. Existen métodos para resolver esa segunda pregunta, como PEPS o UEPS, que deciden qué costo se usa cuando quedan unidades de un mismo producto compradas en momentos distintos y a precios distintos; son parte de la contabilidad formal de un negocio, y no hacen falta para el objetivo de esta guía.

La palabra «kardex», además, nombra cosas distintas según el contexto: existe una empresa industrial internacional que se llama así, y en algunas instituciones se usa como sinónimo genérico de fichero. Nada de eso es lo que cubre esta página: aquí «kardex» es siempre el registro de entradas y salidas de un producto en un negocio de mostrador —una tienda, una cafetería, un minimarket.

Llevar el kardex de un producto, en definitiva, no es una tarea que se suma a las demás: es el mismo dato que ya deja resuelto un inventario que se actualiza con cada venta cuando el registro está al día. Lo que cambia es la forma en que se guarda esa información —de una tarjeta de papel a un sistema que la actualiza solo—, no la pregunta que responde. Prueba Kadex 30 días y comprueba cómo el inventario queda al día solo, sin tarjetas que llenar aparte.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un kardex de inventario?

Es el registro, producto por producto, de todo lo que entra y todo lo que sale de un negocio; la tarjeta clásica anotaba además el saldo tras cada movimiento. Hoy las entradas y salidas las deja el propio registro de cada venta y cada carga de mercancía.

¿Sigue haciendo falta llevar el kardex aparte si el negocio ya tiene un sistema de punto de venta?

No: si cada venta y cada entrada de mercancía se registran en el sistema al momento en que ocurren, ese registro ya cumple la misma función que cumplía la tarjeta, sin necesidad de duplicarlo a mano.